La tarde se me hizo interminable,
pero como andaba en éxtasis la toma de decisiones fue super ejecutiva y logré
sacar bastante pega atrasada hasta que Marco llegó a la oficina y empezó con el
típico interrogatorio:
-Oye y quién eeera……era una minita verdad?.....JA JA JA JA….- lo miré serio, estiro la trompa molesto porque me había visto reaccionar como un idiota frente a una mujer…
-Waaaaaaa ja ja ja ja- al rato las risas se transformaron en alaridos - oye, jaja, que bueno si una mina te provoca tiritar como jalea con parkinson quiere decir que no eres maricón!!, jajaja- a esas alturas ya había empezado a reirme también. - perdona gueon es que ya tenía mis dudas, Waaaaa jajaja-
Nos fuimos por unos cafés y tuve que contar en que pasos andaba, fue divertido tener que aguantar tanta broma, nos reímos harto pero empecé a experimentar una ansiedad que hacía mucho tiempo no vivía.
Llegué a mi departamento súper acelerado, me movía de un lugar a otro como oso polar del zoológico esperando la hora. Me tiré en la cama, le di power a la tele y me puse a revisar la correspondencia. Cuentas en sobres gigantes de colores llamativos, Ripley, autopistas, Metrogas, el banco y luego de los últimos un papel ordinario, un papel blanco doblado y corcheteado, un par de timbres azules redondos y arriba el membrete de Tribunales de Famila. Demanda, comparendo por pensión con costas….pienso un rato…PERO SI YO LE PAGOOO!!!, acordamos un monto y todos los meses y en forma sagrada deposito. Llamo a la demandante, discutimos, me grita, le grito más fuerte, me descalifica, uso palabras domingueras que seguro no entiende, se enfurece, me sale lava y humo por la nariz, me reza sus mejores garabatos y me cuelga.
Me cuesta sacarme de la cabeza la demanda, los garabatos, las ofensas, tengo rabia, pero en fin. – Aló Paola, estoy abajo de tu edificio- Hola pasa es el 1201-
Se abre la puerta y aparece esta mujer de labios gruesos. Vestía unos pantalones negros apretados que hacían presumir largas y dedicadas horas de gimnasio, una blusa con escote que dejaba lucir generosa piel, esa piel suave que se levanta y yace coronada, esa piel para ensoñar…
-Hola!! Que rico que llegaste- me besa en la cara y me abraza levemente, la siento toda desde sus hombros breves hasta su cintura. No pude evitar estremecerme, le devolví el beso en la cara mientras mis manos recorrieron delicadamente su espalda hasta las caderas. Me puse rojo.
-Oye querís un traguito o un café antes de salir?- la experiencia me indica aplazar el traguito- un café chico bien cargado Paolita- mientras se va a la cocina escruto su hábitat. Todo en orden, fotos familiares y de niños, unos buenos cuadros en la pared, unos lucky bamboo de moda y una planta de papiro, una mesita de rincón con un par de libros, el laptop en la mesa, ceniceros limpios.
Me tomé el café y partimos al Bar Yellow, no había tanta gente, la música era adecuada.
Ya con los tragos en la mano y el típico picoteo comenzamos la cacería. El preámbulo fue el tradicional; contar en breve el quehacer laboral, unas cuantas anécdotas de oficina y tribunales. Recordé que a las mujeres les gusta reír así que intenté ser gracioso, pero lo suficiente para no parecer patético y desesperado. Me contó de su último pololo, un veterinario “enamorado de su pega y de sí mismo” como dijo, que le dedicaba poco tiempo. Le tuve que contar mi historia pre y post matrimonial. Puso cara de pena, creo que hasta quiso llorar, tomó mi mano entre las suyas y mientras las acariciaba me daba ánimo. Bajó la tensión, me sentí canchero al momento que empecé a acariciar sus manos pero a los pocos segundos las retiró.
El segundo trago nos pilló un poco más románticos, hablando de ideales de parejas. – y tú como eres como pololo- me preguntó. Me zambullí rápidamente en mis recuerdos poéticos y unas cuantas teleseries y canciones de Arjona, cruzándolos con la información recién obtenida. – me gusta pasar muchas horas con mi pareja- le dije – intentando sorprender con muchos cariños y mimos- se sonrió, movió la cabeza, miró para otro lado y puso cara de no creerme. – y tú- pregunté de vuelta.
- No sé, intento ser súper entregada en una relación. Estoy en todas, trato de dar el gusto en todo lo que me piden - yo trago saliva y asiento- pero creo que siempre me equivoco y se aprovechan- Uffff!! Que frase más típica, pienso, pero no importa.
Era casi la una cuando nos fuimos. Me estacioné afuera de su edificio, me sentía bastante mareado y altamente excitado, creo que ella también estaba mareada.
-lo he pasado increíble Paola- le dije mientras tomaba sus manos y trataba de decidir si la besaba o esperaba el mejor momento.
- yo también, has sido muy esperanzador. Quieres subir y tomarte un cafecito conmigo?-
Guau!! creo que no puedo evitar disfrazar la sonrisa en mi cara. No estoy seguro de lo que pueda pasar, mientras mis tripas se retuercen y mi vocecita interior me dice “el beso, el beso…dale un beso”


la pregunta del millon, subiste o no subiste naa?
jajajaja
esas peleas por plata entre matrimonio, creeme que las conozco de sobra, por mis viejos claro está!
tengo una duda?
es verdad la historia cierto?
si es asi, ojala que resulte
un abrazo!!
No te demores tanto en escribir para saber en que termina la historia, tengo muchas amigas (un poco brujas) con eso de las pensiones, pero al parecer le pasa a la mayoria de los separados con hijos donde el unico tema que queda son las $$$, pero hay de todo en la viña del Señor tbm existimos otras q no jugariamos con eso nunca.
Animo, ojala te resulte la conquista!!!! y esta vez no te equivoques!!!